A principios de los años setenta unos padres (los García Del Barrio, Elía, Sáez Jiménez, Giráldez y muchos más) con la ayuda de un grupo de estudiantes universitarios y jóvenes profesionales (Paco Iglesias a la cabeza, como primer director), pensaron en crear un lugar donde los chicos, sus hijos, pudiesen aprovechar el tiempo libre y mejorar su formación humana y cristiana. Así nació Irati, de esa preocupación por formar un ambiente alegre y juvenil, en el que los chicos realizaran actividades culturales y deportivas.

 

A lo largo de tres décadas han pasado por la Asociación Juvenil más de mil socios. Desde el principio la actividad principal fue el estudio y el fomento de la lectura, por esto la biblioteca y las salas de estudio son siempre los lugares más frecuentados. Por otro lado y ya en el fin de semana el fútbol y el futbito han sido los deportes más practicados por los socios y monitores, e incluso en algunas ocasiones por los padres. Y también destacan otras actividades como: maquetismo, judo, ajedrez, fotografía, montaña, guitarra, cineforum, club de prensa, grabación de cortometrajes, etc, que han ido variando según las épocas.

 

Después de treinta años los padres que comenzaron el club son abuelos y esos jóvenes que hicieron de monitores – la mayoría- peinan canas. En el inicio del siglo XXI y del Tercer Milenio los padres prosiguen con la tarea de ser los promotores de la Asociación: Los Irigaray Murillo, Vera Artázcoz, Herrera Damas, Narbona Cárceles y un largo etcétera de familias de Barañain y de los alrededores. 

 

A pesar del relevo generacional el espíritu de Irati permanece inalterable. Tanto los padres como los monitores han confiado la formación cristiana, que reciben libremente los chicos, a la Prelatura del Opus Dei (institución de la Iglesia Católica fundada por San Josemaría Escrivá en 1928). Una idea perenne es que los primeros educadores son los padres. Por tanto, la labor que se realiza en Irati siempre estará acorde con la idea educativa familiar.